No sin mi bot

Cuando el 1950 Turing ideó su famoso test, seguramente no se imaginaba, o quizás sí, que él era un genio y, por lo tanto, se merece el beneficio de la duda, a dónde llegarían las máquinas en esto del “arte de la conversación”.

Quizás aun no sean las mejores “conversadoras”, ni nos sorprendan con grandes coloquios o, ni mucho menos, nos enamoremos de ellas tal y como sugiere Spike Jonze en su película “Her”(2013). Pero si hay una cosa que hacen ya éstas máquinas o bots, y es atendernos y/o guiarnos en nuestra compra, quizás también que muchas veces no sepamos si es una persona o un ordenador quien se encuentra detrás tecleando. En este momento es cuando Turing diría “¡Os lo dije!”.

¿Pero son los bots el futuro de la atención al cliente? Veamos algunas razones por las cuales todo apunta a que, sí. En un futuro no muy lejano nos atenderá siempre una máquina;

  • Una atención al cliente que no duerme, y antes de que los amantes del derecho laboral se tiren de los pelos, estamos hablando de los bots, y es que como todos sabemos un ordenador no necesita dormir, así que podemos ofrecer atención al cliente las 24 horas. Esto implica que no tendremos un horario de atención al cliente y no habrá fronteras a lo que al uso de horario se refiere.
  • Los bots aprenden idiomas muy deprisa, y es que si comentábamos que no tendremos fronteras en lo que se refiere a uso horario, tampoco lo supondrá el idioma, pues la gran mayoría de bots se manejan muy bien en una gran cantidad de lenguas.
  • Una recolección inagotable de big data, y es que si hablamos de trabajar 24 horas con mucha información y sin descanso, solo nos puede venir a la cabeza la palabra “big data” y es que los bots pueden ser una mina a la que datos de clientes se refiere.
  • Un gran ahorro de recursos, puesto que no sera necesario varios puestos de atención al cliente en múltiples lugares y países, puesto que como comentábamos para ellos no hay frontera horaria ni lingüística

¿Qué conclusión sacamos? podemos ver que el futuro de la atención comercial tendrá un protagonista, el bot, pero en mi opinión prefiero que me despierte de la siesta una persona para venderme un cambio en mi tarifa telefónica.